Vueltas y revueltas, idas y venidas; los esfuerzos candorosos, las esperanzas subvertidas... Y sin embargo, la vida es un instante apabullante, clamoroso. Por eso, jamás muere lo encontrado por el azar de una mirada...
Quizá Tiene amor
por los pies perfectos,
por las palabras de verano,
las largas cabelleras
o la sombra de unos pechos
generosos.
Quizá es que Le tientan
jóvenes pupilas
o el aroma a olivo
de la sangre alborotada
y de los ríos
más profundos.
Quizá es que Ame
la clara
inteligencia
de un cadáver exquisito,
la osadía apasionada
o la indiferencia
de la rabia…
Y sin embargo, yo…
yo devenía lluvia
tan sólo
adivinarLo,
y era la ansiedad como pie
en la cordillera,
trueno Su voz
sobre mis humedales.
Seguiré imaginando
el manantial relente
de una noche clausurada,
el céfiro besando
los trigales de Su pecho,
Sus dedos
en la lava,
inmisericordiosos
con las estrecheces
Infinitas,
volcán entre
pétalos de fuego.
Y beberé aún
las blancas aguas
amargas, perfumadas,
que acarician
mis labios doloridos
de tanto “Amor”
entre susurros.
Seguiré imaginando
alas de luz
batiendo libres,
más allá de un mástil
elevado;
sábanas de brisa,
arcilla en mar abierto.
Anidaré por fin
en el enjambre
de luceros
que acunan Su figura,
Sus palabras.
Sara Elena@
PD: Las fotos son de Versalles y de Lima, y son mías@
















