jueves, junio 11, 2015


Porque ante la cortedad del ser y la lejanía de lo ansiado, siempre prevalece lo mejor de cada historia, el arribo de una tarde anhelada, el quiebre de una voz apasionada, la infinitud del placer de los sentidos... Porque sólo poseemos de manera real, todo lo vivido.

El camino de la vida
comenzaba 
en Su espalda,
en Su nuca guarecida
de distancias,
en Sus hombros
mecidos por la rabia.

Mar contra todo
avanzaba
tras Su aliento de Sol,
tras las voces enraizadas.
Un toque furtivo 
despertaba
a los habitantes 
de un abismo.

Los relieves conciliados
en el estertor de
nuestros vientes
eran miradas
reinventando
nuestros cuerpos,
luna que cantaba
en los dedos enredados.

El camino de la vida 
continuaba
en los labios
que se abrían 
con el Barro,
en látigos de miel
recreando 
los sabores,
en la textura
de Su nombre
pronunciado
entre los peces.

El camino de la vida,
inacabable,
fue arrebato
de primavera
en los capullos,
flor de tallo
trémulo
y fluctuante,
cráteres en el
fragor de un estallido.


©Sara Elena 



La foto, intervenida, es de un trozo de mar en San Salvador, y es mía©

lunes, mayo 25, 2015



Un momento antes de morir...


Navegó una Sirena
por mares y corrientes
y encontró
Sus labios
en creciente luminosa;
su vientre se llenó
de peces y de luna.
 
La embistió
un Hombre
de miel y de barro,
con su aroma
de naranjo
y manzano en la piel.
Con humedad
de aguacero,
lavó todos los olvidos
de delicada flor;
abrió una a una
rosadas escamas,
pétalos de seda,
tímida venera,
cráteres sagrados,
y levantó susurros en el Mar.
 
Se reinventaron cuerpos
y un verso contenido,
manos tempestuosas
tras los besos anidados
y relámpagos de sal.
 
Después,
infausta noche

preludio de distancia
y extravío del eterno
compartido;
Sirena enardecida
y necia
antes de arrojarse
al vacío.
Extraña paradoja
en esas bocas:
vierten mieles
y fuego destructivo,
llama que consume
lentamente un corazón
de mariposa.

Y sin embargo ella...
ella suicida y orgullosa,
surcaría mil mares
para rozar Su tez;
sucumbe al esperarLo
y deviene lluvia fresca
al adivinar sólo Su voz...
Espera sin clausura
Sus dedos enredados
la promesa de Sus aguas
relentes, perfumadas
y la cuna de Su luz.

Morirá y seguirá ansiando,
obstinada en el abrazo,
la maraña de Su pecho,
sábanas doradas,
el estruendo de Su estar;
canto de los grillos,
nuca estremecida y
danza sobre muslos,
con la garganta adolorida
de tanto "Amor" musitado,
son de las miradas.


 Sara Elena@
PD: La foto es un trabajo que formará parte de una serigrafía, y fue encontrada en el estudio de un artista visual.

domingo, enero 18, 2015




Volver cada vez a las andanzas, esas que dan júbilo en la vida, aunque sólo sea por la esperanza.

Voy tras
los pájaros
que partieron de Sevilla
entre jazmines y naranjos
y en una Plaza del sol
se apaciguaron.

Que vuelvan
a la vida
el beso detenido
en las lavandas,
la luz estrepitosa
de mi espera,
la flor del desierto
extraviada
en la orilla del alba
que implora por
Su néctar.

Que se alcen
desde Su aliento y
Sus deseos,
la luna
que se enreda
con la espuma,
las velas
de errante navegante,
Su recio
andar
de madrugada…

Sara Elena©

PD: La foto es una avenida de Versalles, y es mía©


jueves, marzo 27, 2014

Lo que nunca se supo...


¿Son quizá el corazón de piedra y la mente obnubilada, los que nunca permiten mirar y saber de lo que existe, de lo que está ahí, frente a los ojos?


Lo que nunca se supo

Fueron Sus yemas
guinda enardecida
penetrando suavemente
entre las aguas;
brotaron
la rosada venera
tibia y frágil,
los tiernos pétalos
salados.
 
Fue la amante
Luna
verso contenido
en Su deseo,
roca y espíritu
de fuego,
sabana allanada
por Su estruendo.
 
Fue la Mar sin horas
espejo
contando Sus latidos,
luz desvanecida
en el centro
de Su cuerpo,
lúbrica Sirena
embarcando
en Su navío…
 
Sara Elena©

La foto es de San Salvador, y es mía©

domingo, agosto 25, 2013

De Sevilla al Otro Hemisferio







Vinieron la noche, mil nostalgias, la mente girando, estrellas...

De Sevilla al Otro Hemisferio
 
Me deslizo sobre Su piel, con ayuda del viento,
para reencontrar la memoria de los actos fallidos,
las horas de primavera, un jardín en silencio.
 
De Sevilla hasta Lima,
tras de Su boca y Sus pasos,
flores rezumantes de aroma y presencia,
o  zarzas y espinas: grillos y espuma suspendidos.
 
De París a Versalles no hubo reposo;
fue la imaginación henchida gruta en penumbra,
palabras y esperas, temor y lujuria,
hojas de otoño, jazmín y lavandas;
trenes insomnes, arrebato de luces,
miel en la sangre y los lazos.
 
Allende el Atlántico al cabo,
luciérnaga en brasas, espasmo de agua,
jugosos botones para bocas ansiosas,
sed de la noche, luna y desierto,
sábanas de viento en las apacibles horas...

De la ternura el  presagio. 

Sara Elena Mendoza Ortega©

PD: Las fotos del video son de Sevilla, París, Versalles y Lima, y son mías©
 
 

domingo, mayo 05, 2013

Porque vivir es un instante...




 


Vueltas y revueltas, idas y venidas; los esfuerzos candorosos, las esperanzas subvertidas... Y sin embargo, la vida es un instante apabullante, clamoroso. Por eso, jamás muere lo encontrado por el azar de una mirada...


Quizá Tiene amor
por los pies perfectos,
por las palabras de verano,
las largas cabelleras
o la sombra de unos pechos
generosos.
 
Quizá es que Le tientan
jóvenes pupilas
o el aroma a olivo
de la sangre alborotada
y de los ríos
más profundos.
 
Quizá es que Ame
la clara inteligencia
de un cadáver exquisito,
la osadía apasionada
o la indiferencia
de la rabia…
 
Y sin embargo, yo…
yo devenía lluvia
tan sólo
adivinarLo,
y era la ansiedad como pie
en la cordillera,
trueno Su voz
sobre mis humedales.
 
Seguiré imaginando
el manantial relente
de una noche clausurada,
el céfiro besando
los trigales de Su pecho,
Sus dedos
en la lava,
inmisericordiosos
con las estrecheces
Infinitas,
volcán entre
pétalos de fuego.
 
Y beberé aún
las blancas aguas
amargas, perfumadas,
que acarician
mis labios doloridos
de tanto “Amor”
entre susurros.
 
Seguiré imaginando
alas de luz
batiendo libres,
más allá de un mástil 
elevado;
sábanas de brisa,
arcilla en mar abierto.
 
Anidaré por fin
en el enjambre
de luceros
que acunan Su figura,
Sus palabras.
 
Sara Elena@
 
PD: Las fotos son de Versalles y de Lima, y son mías@

miércoles, enero 02, 2013

Morir un poco





Sin piedad
se crecen la noche
las ausencias,
una lágrima furtiva,
el deseo acurrucado;
se crecen los días
las preguntas,
la selva estentórea
un ansia inexorable;
se crecen perversos
los decantes,
se horadan hasta
las magnas piedras;
se crece un sol secante,
y matan la sed,
la incertidumbre;
en el silencio
que no acaba
desfallecen los olivos;
es la piel
trama de dudas,
ciñe los ojos arrasados;
muere la Sirena
en la jaula
donde canta
su tristeza;
Mar-yo declina
y se enturbia
en el ocaso;
se quiebran
la razón y
las palabras
en estrujantes
pensamientos.
¿Dónde están
Sus ojos
Sus ansias
Sus aromas?
¿Dónde
Su pecho?
¿Dónde
Su cintura-ancla,
Su luz
agua de luna,
su sudor
ofrenda
del naranjo?
Sara Elena@


domingo, julio 22, 2012

Desazón y deseo..






Días largos, callados... Entre desazón y espera, entre el sol y la lluvia, y ante el estruendo de la luz, de un escondido deseo...

Me ofrendaré
ávida como
los peces
en lo profundo;
rozaré Sus labios,
Sus hombros
y Sus pezones;
hundiré mis
mejillas
entre Sus vellos
y mis dedos
en Sus costillas
buscando ternura.
Esperaré también...
Esperaré que
me despoje
de los vestigios
de pudor
y miedo,
del último velo,
del que
me cubrió
primero
por la mañana.
Ante la vista
de Su ansiado
vientre, 
liberaré
de su prisión
al gozo, 
fiesta en mi boca
y en mi saliva.
Anidará un pájaro
entre mis labios,
y después,
despacio,
batirá sus alas
en mis entrañas...
Empezará
el fuego
en mi costado,
me volveré
de espaldas...
me convertiré
en Su sombra.

Sara Elena@

PD: Las fotos son del camino entre Puerto Escondido y Juquila, Oaxaca, y son mías@